Las semanas de transición estacional representan la verdadera prueba de fuego para cualquier criterio de estilo. Vestirse en capas no significa apilar ropa sin orden, sino dominar la escala de gramajes textiles: lino pesado con seda en contacto con la piel, lana fría en capas intermedias y paños ligeros de entretiempo.
La paleta neutral tonal como escudo de coherencia
Mantener una paleta restringida a tres tonos complementarios (por ejemplo: blanco crudo, camel y visón) permite desprenderte de una chaqueta o añadir un pañuelo de seda sin que el estilismo global pierda su equilibrio visual en ningún momento del día.
«El buen vestir no lucha contra las inclemencias del tiempo; las integra con naturalidad en una coreografía de texturas nobles.»