Todos los alfahidroxiácidos (AHA) debilitan los desmosomas que mantienen unidas las células muertas del estrato córneo, pero su comportamiento dérmico varía radicalmente según su peso molecular:
- Ácido Glicólico (2 carbonos): La molécula más pequeña. Penetra de forma profunda y rápida. Ideal para pieles resistentes fotoenvejecidas con arrugas y manchas solares.
- Ácido Láctico (3 carbonos): Tamaño intermedio. Además de exfoliar, actúa como un potente factor de hidratación natural (NMF) atrayendo agua hacia la piel.
- Ácido Mandélico (8 carbonos): Molécula grande derivada de la almendra amarga. Su penetración lenta y homogénea lo convierte en la elección dorada para pieles sensibles, morenas con riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria o con tendencia acneica adulta.
«La exfoliación química no debe perseguir el despellejamiento visible, sino un pulido celular imperceptible que optimice la renovación biológica.»